jueves, 14 de enero de 2010

Ron Mueck y la hiperrealidad

Ron Mueck peina una de sus esculturas.

Es curioso el concepto de hiperrealidad. ¿Algo más real que la misma realidad? Parece algo absurdo y carente de sentido. Sin embargo, se trata de una corriente artística nacida en los años 20 en Estados Unidos que pretende reflejar la realidad con mayor detalle que la fotografía. Y curiosamente, la realidad aumentada, resulta grotesca. Al igual que un espejo puede aumentar las imperfecciones de nuestro rostro, con sus arrugas, cicatrices y acné, esta disciplina artística resulta tan fascinante como, en ocasiones, desagradable.
Ya peinada, recibe a los visitantes.
Antes y después.

Ron Mueck es un exponente de ese hiperrealismo. Hijo de jugueteros, nació hace 52 años en Melbourne, Australia. Posiblemente influenciado por el trabajo de sus padres, entró en el mundo del modelismo, y a finales de los años 70 entró a trabajar en la producción de efectos especiales para televisión y cine. Trabajó con el célebre Jim Henson Barrio Sésamo, en la serie El Cuentacuentos y en las películas Dentro del Laberinto -donde llegó a poner la voz a Ludo- y Cristal Oscuro.

El famoso bebé de Mueck

Tras terminar su colaboración con Henson y mudarse a Londres, comenzó a desarrollar animatronics y maquetas para publicidad con su propia compañía, perfeccionando cada vez más el nivel de detalle y realismo, su especialdiad. Fue entonces cuando se dio cuenta de que los modelos que hacía, diseñados para un determinado enfoque, no eran todo lo perfectos que podían ser, porque no eran obras completas. Muchas veces sólo se requería medio cuerpo o un rostro, mientras que el resto quedaba desordenado.
El proceso de construcción en una imagen aquí.

Fue en 1996 cuando, de la mano de su suegra -una tal Paula Rego-, comenzó a crear esculturas con fines artísticos y conoció al Charles Saatchi. Una gran figura del mundo de la publicidad británico, este "mecenas" es uno de los patrocinadores de los jovenes artistas británicos, como por ejemplo Demien Hirts. Actuando de mecenas, Mueck comenzó a crear esculturas para la colección de Saatchi, siendo la primera Dead Dad -Padre muerto-, que era una representación de su propio padre tendido y muerto, un tercio a escala más pequeño del original.
Su obra Dead Dad. Como curisidad, el pelo de la escultura es de Mueck... hijo.
Dos entrañables ancianitas diminutas.

Mueck afirma que sus esculturas son más grandes o más pequeñas que en la realidad para que no parezcan normales. "Nunca hice figuras de tamaño natural porque nunca me ha parecido interesante. Todos los días vemos gente a tamaño natural", afirma. Para sus esculturas utiliza silicona, yeso dental, acrílico y otros materiales fácilmente maleables. También usa cabello, ya que el nivel de detalle de sus esculturas es completo.

Parece que un gigante está saliendo de la caja.
Aunque éste sí que es gigante. La escultura se llama Boy -chico-.

Este es Ron Mueck, de su serie de Máscaras.

Y, como sé que mola, un vídeo con la interesante música de Iron & Wine: